Ejemplos de Variedades Linguisticas

Si pasamos del punto de vista geográfico al de las relaciones sociales, tendremos la variedad informal y la formal. Los medios familiares, amistosos, los recreos, por ejemplo, son más espontáneos e informales que una conferencia, el aula o el despacho de un superior jerárquico. Una conversación con un hermano incluye frases y construcciones sintácticas que no aparecen si escribimos una carta a una empresa, para solicitar empleo.

La palabra “piola”, en lugar de “sagaz” o “astuto”, es frecuente en los jóvenes. Tampoco usamos el código del mismo modo cuando damos una lección que cuando contamos una pelea con el chico o chica que nos gusta. La lengua informal suele coincidir con la lengua oral.

La variedad formal es propia de los ambientes convencionales, los que se rigen por pautas establecidas o fijadas por la costumbre (así, en los lugares públicos como oficinas, bancos, medios de transporte, no hablamos a los gritos).

La lengua formal es más cuidada y elaborada que la informal, aparecen pocas expresiones afectivas, variedad de construcciones sintácticas y de nexos de relación. Suele coincidir con la lengua escrita y valerse de la lengua general, pero el grado de formalidad es variable.

En los libros de estudio, el lenguaje es más formal y técnico que en una revista de interés y divulgación generales. Al hablar con el gerente de un banco para solicitar un crédito, por ejemplo, nuestra lengua es más formal que al hablar con los padres de un compañero.

Cuando tomamos como punto de vista el grado de instrucción de los hablantes, se nos presentan dos variedades. En la lengua escolarizada, los usos del hablante responden a un nivel medio de instrucción escolar (Nos fuimos a jugar al fútbol); si los usos lingüísticos están por debajo de ese nivel de instrucción, la lengua será no escolarizada (Losfuimo a jugar alfobal); las germanías son usos no escolarizados.

La intención del hablante al emitir sus mensajes determina otras variedades de la lengua como la lengua informativa, la expresiva y la apelativa. En la variedad informativa, la lengua cumple la función de transmitir contenidos, hechos, ideas, teorías, conocimientos en forma objetiva; es decir, sin que el emisor manifieste sus emociones respecto de los contenidos de su mensaje. Esta función presta más atención al referente.

Si junto con los contenidos, el emisor comunica sus sentimientos con relación a los mismos; si transmite sus emociones, imaginación o fantasía, el lenguaje cumple una función expresiva, y el elemento predominante del proceso de comunicación es el emisor.

Para que el mensaje cumpla una función apelativa, los contenidos buscan convencer al interlocutor, provocar alguna reacción de su parte; se privilegia al receptor.
Según el canal empleado, las variedades son dos: la lengua oral y la lengua escrita; tratadas en la unidad anterior.

En todo hablante conviven la lengua general y la regional, la formal y la informal, los rasgos propios de la oralidad y la escritura. No hay límites exactos entre las variedades de lengua, de modo que la noción de “correcto” es bastante flexible. Un uso es correcto cuando, empleando la lengua escolarizada, se adapta a la situación comunicativa en la que nos encontramos y a la función que demos a nuestros mensajes. Así, la expresión “Pero no sea bestia”, resulta correcta entre conocidos o en una pelea; pero es incorrecta en el aula o en un pedido de informes.

El conocimiento del código y sus variedades nos permite afrontar sin trabas las múltiples situaciones que la vida nos presenta y nos presentará.



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