Ejemplos de variedades de la lengua

La vida nos pone frente a ambientes y situaciones diversas y nosotros adaptamos a ellas las veriedades del código.

Supongamos que un amigo nuestro, peruano, vino a visitarnos y nos escucha decir: Pásame la birome que tengo que poner un gancho en el trabajo práctico. Lo más probable es que entienda algunas palabras, pero que no le alcance para comprender el mensaje. Lo hubiera comprendido si hubiésemos dicho: Alcánzame la lapicera que tengo que firmar el trabajo práctico.

¿Por qué no comprendería el primer mensaje si los dos fueron dichos en castellano, que es el mismo código para los argentinos y peruanos? Sencillamente porque nuestro código tiene variedades que dependen de lo geográfico. En el segundo mensaje empleamos las características del código que son comunes a ambos países; en el primero, en cambio, incluimos algunas características propias de Argentina. Si empleamos la lengua general, podremos entendernos sin dificultad con cualquier hablante de otros países que empleen el mismo código (Perú, Guatemala, Costa Rica, Chile, etc.). La lengua general presenta las mismas características en todos los países que se valen de ella. Es la lengua que se estudia en la escuela, la que describen las gramáticas y la que se emplea en los escritos en lengua informativa.

La lengua regional presenta, junto con las características de la lengua general, otras que son propias de cada región o país. Nosotros podemos usar las palabras “muchacho” o “pibe”; un español, “muchacho” o “chaval” v un uruguayo “muchacho” o “botija”. La palabra “muchacho” pertenece a la lengua general (es común a todos); las otras, pertenecen a la lengua regional de cada uno de esos países. En este caso, las características propias se dan en el vocabulario; pero pueden darse en otros aspectos de la lengua. En Argentina usamos “vos” y no “tú” (rasgo morfológico), identificamos los sonidos s-c-z (rasgo fonético) y al hablar entonamos de manera diferente que un chileno o un español.

A su vez, la lengua regional presenta dos variantes, una propia de la ciudad (urbana) y otra característica del campo (rural). Con la difusión de los medios masivos de comunicación, las diferencias entre urbana y rural se achican cada vez más. De acuerdo con el canal empleado, las variedades pueden ser oral o escrita.

Una de las diferencias entre la lengua regional y la general está en el vocabulario; muchas palabras de la lengua general tienen un equivalente en la variedad regional. Si el vocablo es común a varios países de América, se denomina americanismo (rancho); también son americanismos las palabras de origen indígena que se han incorporado a nuestro código, como “poncho” (del araucano); “batata” y “cacique” (del arahuaco y caribe), “chocolate” y “cacao” (del náhuatl), “mate” y “alpaca” (del quechua), “ñandú” y “ananá” (del guaraní).
Las palabras propias de nuestro país son argentinismos. Los argentinismos pueden tener un equivalente en la lengua general (pollera, lindo) o adoptar un significado nuevo (flete= buen caballo, vereda=acera) o ser creación local (linyera, pibe).



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