Ejemplos de niveles de lengua

Aunque la lengua castellana o española es una sola, se usa de distintas maneras según las circunstancias. Dicho técnicamente, el emisor (hablante o escritor), el receptor (interlocutor, auditorio o lector), el canal (libros, diarios, revistas, radio, televisión, etc.) y la naturaleza del mensaje (poesía lírica, novela, teatro, aviso publicitario, nota periodística, carta, etc.), influyen en el lenguaje usado.

No se habla de la misma manera en una conferencia formal que en el hogar, ni se escribe con el mismo estilo una carta comercial que un cuento. Un campesino no habla igual que un hombre de la ciudad, ni un peruano igual que un argentino. A estas distintas formas de lenguaje se las denomina niveles de lengua.

•  Lengua literaria: empleada por escritores, oradores o personas con intenciones culturales o en obras literarias:
lecho, tálamo.

•  Lengua coloquial: es el lenguaje correcto, sin afectación, empleado en la vida de relación y los medios de difusión (radio, televisión, prensa):
cama.

•  Lengua vulgar: usada por gente de escasa cultura lingüística. No es recomendable:
catrera.

•  Lengua general: es el castellano medio, común a todos los hispano-hablantes, sin particularidades:
niño

•  Lengua  regional:   es la usada en una determinada zona o región geográfica: pibe   (Buenos   Aires),   gurí (Entre   Ríos), chango (Sgo. del Estero), botija (Uruguay).

•  Lengua oral: es el lenguaje hablado en la vida de relación:
brisa

•  Lengua escrita: es el empleado en los textos escritos; difiere en varios aspectos del hablado, por ser más cuidado:
céfiro

Consejos sobre cómo elegir el nivel de lengua adecuado.

• Al hablar o escribir emplee el lenguaje que comprenda su interlocutor, lectores o público, porque de otro modo, no se establecerá la comunicación buscada y el mensaje resultará inútil.
•  Si es posible use la lengua media, evitando caer en la vulgaridad (palabras y expresiones del lunfardo o argot), tanto como en la exquisitez retórica, propia para muy escasísimas ocasiones de la vida contemporánea.
•  No desdeñe el uso de vocablos y giros idiomáticos ni de la lengua local que le es propia por su origen, salvo el caso extremo de que esa actitud impida comprender su mensaje.
•  Evite en todo lo posible el empleo de barbarismos (vocablos o giros de idiomas extranjeros), tecnicismos (palabras y expresiones de la ciencia y la técnica), cultismos (palabras de extracción académica), arcaísmos (vocablos antiguos fuera de uso) y neologismos (vocablos nuevos) injustificados.



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