Ejemplos de gases y vapores anestésicos


Se caracterizan por su efecto depresivo sobre el sistema nervioso central, en especial el cerebro. El efecto anestésico de cualquier gas depende de su concentración efectiva en el cerebro y de su potencia farmacológica.

En la exposición crónica, habitualmente al eliminar el anestésico de la sangre el sistema nervioso se recupera, pero si la acción se repite a menudo, con cierta severidad, se producirá un envenenamiento crónico y alteraciones orgánicas.

La acción de los anestésicos van según su concentración y producen alteraciones en la coordinación muscular y mental y a medida que la concentración aumenta, los síntomas se van acentuando con mayores posibilidades de que se produzcan accidentes cerebrales. Se puede llegar, cuando se emplea en cirugía, a períodos de excitación, pérdidas de controles funcionales (Ej.: inhibiciones). Luego viene la pérdida de conocimiento. Si la concentración del anestésico en la sangre es elevada, puede paralizar el centro respiratorio y en ciertos casos producir la muerte. Hay anestésicos como el cloroformo y otros semejantes que llegan a producir la paralización o fibrilación del corazón antes de la parálisis del sistema respiratorio.

Las condiciones prevalentes en la industria generalmente representan una exposición crónica a bajas concentraciones.

Generalmente se los emplea como solventes, en pinturas, en síntesis orgánicas y hay pruebas que si se exponen repetidamente a ciertas substancias y a concentraciones sub-anestésicas, generalmente no producen daños, si hay períodos de recuperación entre dichas exposiciones.

Pasamos a enumerar algunas substancias que son anestésicos:

4.1.- Hidrocarburos acetilénicos: acetileno, etc.

Hidrocarburos olefínicos o etilénicos: etileno, propileno, etc.

Esteres: éter etílico, etc.

Hifrocarburos parafínicos: de propano a decano.

Cetonas alifáticas: acetona.

Alcoholes alifáticos: de etanol a pentanol.

Esteres.

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