Ejemplos del Método Científico

La clave está en la observación

Todo proceso científico comienza, generalmente, con la observación directa o indirecta (a través de instrumentos) de los fenómenos que ocurren en la naturaleza. Esas observaciones involucran, además de las impresiones visuales, la percepción sonora, la degustación de sabores, el registro de temperaturas y texturas, los diferentes olores, etc. El hombre común se limita a registrar esos fenómenos, describirlos, admirarlos y asombrarse con ellos.

Pero el hombre de ciencia va más allá de esta apreciación empírica (que se funda en la experiencia y observación de los hechos) y emprende una observación minuciosa del objeto o el fenómeno motivo de su investigación, registrando detalladamente sus características, las variaciones que ocurren a lo largo del tiempo, su entorno, etc. Esta observación científica suele ir acompañada de una curiosidad innata a todos los científicos: interrogarse inmediatamente acerca de la causa de estos fenómenos.

Surge así el planteo del problema. La formulación correcta del mismo garantiza en gran medida el éxito de la investigación.
Por ejemplo, cuando se agrega azúcar al café y se revuelve con una cuchara, el azúcar “desaparece”. Sin embargo, al degustar el café se comprueba que está dulce. ¿Qué fue lo que ocurrió? ¿Qué sucede si se repite varias veces la operación? ¿Será siempre así?

La recopilación de datos preexistentes
La información científica acumulada en la actualidad es muy amplia, y lo será aun más en los próximos años. Muchas son las publicaciones que dan cuenta de los trabajos científicos del pasado, y también de los más recientes. El científico tiene entonces que recopilar toda la información posible acerca del problema que se propone estudiar.
En el ejemplo del azúcar y el café, seguramente serán útiles los libros que traten la solubilidad de las sustancias, la composición química del azúcar, el efecto de la agitación de un líquido, etcétera.



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